Medicina Argentina

 

Prestigio, calidad y calidez en atención médica.  La medicina argentina se nutre de una  rica tradición, carácter innovador y profesionales altamente capacitados.

 

Una trayectoria destacada

La medicina argentina es reconocida a nivel internacional, gracias al aporte de notables investigadores. Entre ellos, los ganadores de premios Nobel: Bernardo Alberto Houssay (Nobel de Medicina en 1947), el primer médico latinoamericano premiado en el área de las ciencias, Luis Federico Leloir (Nobel de Química en 1970) y César Milstein (Nobel de Medicina en 1984). Y también el Dr. Luis Agote –quien en 1914 realizó la primera transfusión de sangre humana conservada- y el Dr. René Favaloro, primer cirujano en implementar la técnica del bypass coronario.

 

Esta trayectoria de investigación e innovación ha motivado a los profesionales argentinos a sostener un alto estándar de calidad y mantener el prestigio médico del país.

 

Un presente de calidad

Argentina cuenta actualmente con profesionales médicos de excelente formación, que cumplen con programas de capacitación en las técnicas más modernas a nivel mundial. Además, mantiene intercambios de información profesional que permiten interconsultas permanentes con destacados especialistas de distintas disciplinas médicas en todo el mundo.

 

Calidez en la relación médico-paciente

Además de su cualificación profesional, hay algo que distingue a los médicos argentinos: la calidez en el trato con su paciente. La escucha, la contención y el asesoramiento son atributos que sientan las bases de una excelente relación médico-paciente, clave para un buen desarrollo de los tratamientos.

SISTEMA DE SALUD

 

El sistema de salud argentino se caracteriza por una excesiva fragmentación, que se da en primer lugar en tres grandes subsectores:

 

  • Público

  • Seguridad social 

  • Privado

 

Esta fragmentación se expresa en: 

 

  • Distintas fuentes (y volúmenes) de financiamiento.

  • Diferentes coberturas, coseguros y copagos aplicados.

  • Regímenes y órganos de control y fiscalización.

 

Pero, además, continúa la fragmentación hacia dentro de cada uno de los subsectores:

 

El subsector público, fragmentado en niveles:

 

  • Nacional

  • Provincial 

  • Municipal

 

Todos quedan sometidos a normativas emanadas de las distintas jurisdicciones.

 

El subsector de la seguridad social resulta el ejemplo más claro de esta situación, pues, cuando hablamos de seguridad social, hacemos referencia a no menos de cuatro universos diferentes:

 

1.Obras sociales nacionales (285 en total, con cobertura a una población de once millones) y, entre ellas, una de especiales características: el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (habitualmente conocido como PAMI, siglas de Plan de Atención Médica Integral), que da cobertura a aproximadamente a tres millones de habitantes.

 

2.Obras sociales provinciales (una por cada provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), que dan cobertura a unos cinco millones de personas.

 

3.Obras sociales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cubriendo aproximadamente ochocientas mil personas

 

4.Obras sociales de las universidades nacionales y de los poderes Legislativo y Judicial, con trescientos veinte mil beneficiarios.

 

5.Subsector privado, que, en lo que hace a los seguros voluntarios (medicina prepaga), se halla expresado en numerosísimas entidades, con una población cubierta de aproximadamente dos millones ochocientos mil.